viernes, 29 de diciembre de 2017

José Luis Murature

Abogado, periodista, docente y político, José Luis Murature fue Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina desde 1914 a 1916: al confirmarse la licencia del presidente Roque Sáenz Peña (que se prolongaría hasta su fallecimiento) el vicepresidente Victorino de la Plaza nombró Canciller a Murature, y meses después asumió la presidencia.

Durante su mandato estalló la Primera Guerra Mundial. Frente a las presiones internacionales para que el país se involucrara en el conflicto, De la Plaza y Murature coincidieron en mantener una posición neutral.

En el último año a cargo de la Cancillería, la Argentina celebró el centenario de su independencia. En el marco de los festejos, se disputó en Buenos Aires el primer Campeonato Sudamericano de Football, y durante esas semanas los dirigentes de los cuatro países participantes -Argentina, Brasil, Chile y Uruguay- fundaron la Confederación Sudamericana de Fútbol.

Murature, en su función diplomática, vio cómo los uruguayos campeones se iban con las manos vacías y compró una copa de diseño francés confeccionada por la joyería Escasany, de Buenos Aires, a un precio de 3000 francos suizos y se la donó a la flamante Confederación. 

Este trofeo de 9 kilos de plata, 75 centímetros de alto, y 30 de diámetro se entregó por primera vez en la segunda edición, la de 1917, también ganada por Uruguay. Aunque lleva grabado el nombre "Copa América", en los primeros años al trofeo se lo llamaba “Copa Murature”, en honor al Canciller argentino.

El 12 de octubre de ese 1916 Victorino de la Plaza fue sucedido por Hipólito Yrigoyen. En su juventud, Murature había escrito artículos para el diario La Nación, y después de su paso por el ministerio llegaría a ser editor gerente. Durante muchos años fue profesor del Colegio Militar de la Nación y también ejerció algunas misiones diplomáticas.

Se incorporó a la masonería y se destacó como un opositor tenaz a los gobiernos de Yrigoyen y de Marcelo T. de Alvear. En 1928 se sumó a la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales. Falleció en 1929, a los 53 años.

Una calle con su nombre recorre los barrios porteños de Vélez Sarsfield y Villa Luro.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El récord de Sebastián Abreu: 26 clubes


El delantero uruguayo Sebastián Abreu se convertirá en el jugador que ha militado en más equipos en el mundo al firmar contrato en el chileno Audax Italiano, que será su club número 26.

De este modo, el Loco Abreu quedará como único duelo del Récord Guinness, ya que a los 41 años superará el récord de 25 equipos que compartía con el ya retirado arquero alemán Lutz Pfannenstiel (44 años). "Les informo que @audaxitaliano será mi próximo club para la temporada 2018 que tendremos por delante Liga, Copa Chile y Sudamericana", anunció Abreu en su cuenta de Twitter.

Abreu no sólo rompe el Récord Guinness, sino que al disputar la Copa Sudamericana 2018 sumará 17 participaciones en torneos organizados por la Confederación Sudamericana de Fútbol, otro récord. "El 9 de enero comenzará la pretemporada, con mucha ilusión y sueños #forzaaudax", agregó el veterano atacante. 

Anotó más de 400 goles, participó en las Copas del Mundo 2002 y 2010, y en las Copas América 1997, 2007 y 2011.

Todos sus clubes:
  • Defensor Sporting (Uruguay)
  • San Lorenzo de Almagro (Argentina)
  • Deportivo La Coruña (España)
  • Grêmio (Brasil)
  • Tecos (México) 
  • Nacional (Uruguay)
  • Cruz Azul (México)
  • América (México)
  • Dorados de Sinaloa (México)
  • Monterrey (México)
  • San Luis (México)
  • Tigres (México)
  • River Plate (Argentina)
  • Beitar Jerusalem (Israel)
  • Real Sociedad (España)
  • Aris Salónica (Grecia)
  • Botafogo (Brasil)
  • Figueirense (Brasil)
  • Rosario Central (Argentina)
  • Aucas (Ecuador)
  • Sol de América (Paraguay)
  • Santa Tecla (El Salvador)
  • Bangú (Brasil)
  • Central Español (Uruguay)
  • Puerto Montt (Chile)
  • Audax Italiano (Chile).

Racing 2001: Misión cumplida

Artículo publicado en la revista La Primera, en diciembre de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES


Volviendo de México con la Copa del Mundo acunada en sus brazos, Diego Maradona le confesaba a El Gráfico que aquel trofeo “era mejor cuando lo soñaba”, que tras llegar a la cima que desde pibe se había propuesto alcanzar, lo había invadido una sensación de vacío, una impresión de “¿y ahora qué?”.

Con este campeonato ganado por Racing pasa algo parecido. Durante estas décadas de frustraciones se fue forjando una identidad racinguista fundada en el sufrimiento o, lo que tiene más valor, en la actitud inclaudicable ante ese tormento que cada temporada iba in crescendo, como si las cargadas, las ilusiones abortadas y los pesares repetidos templasen especialmente el alma de los hinchas. Lejos de repudiar ese dolor, la gente de Racing hizo de su desgracia una bandera. Una conmovedora bandera de aguante.


“¿Viviré para volver a verlo campeón?”, era el sentimiento común de los hombres entrados en años. “¿Sabré un día lo que es dar una vuelta olímpica?”, se preguntaban los de treinta y pico. Pero lo que es curioso, esa misma resignación aparecía en los jóvenes, que lejos de dejarse vencer por el desaliento, se sumaban a una tribu donde ser de Racing se iba convirtiendo en un sinónimo de amor sin intereses, de entrega a puro sentimiento. “Si volviera a nacer, de nuevo sería de Racing”, juraba una pancarta portada por unos adolescentes, vírgenes de toda alegría arrimada por su club.
Pero el título conseguido les cambió los papeles. Puso fin a más de 34 años de pesares. La última alegría había llegado desde Montevideo, con la conquista de la Copa Intercontinental, el 4 de noviembre de 1967.



Cuando la meta se cumple hay que buscar otra, un nuevo norte hacia el cual seguir caminando. Y tras esta larga apología del sufrimiento, la inmensa banda racinguista abrió los cofres del optimismo y plantó una bandera, un poco en broma y un no tan poco en serio: “Tokio 2003”.

“El músculo del sufrimiento que nuestros hinchas tanto ejercitaron debe estar más que a punto a partir de ahora. A no relajarse, porque todos los rivales ahora nos van a jugar a muerte. Ya ninguno nos va a mirar con simpatía pensando que ojalá algún día salgamos campeones”, advertía Fernando Marín, presidente de Blanquiceleste S.A., la empresa que tomó el gerenciamiento del fútbol del club. Así será, seguramente. Se terminaron 35 años de fracasos, con 70 técnicos diferentes que no dieron en la tecla, con frustraciones renovadas, con abatimientos repetidos. En el medio, el paso por la B, las misas, los exorcismos de la cancha, las caravanas de la esperanza.
Paso a paso, como solía decir al técnico Reinaldo Merlo, se hizo el milagro. “Yo no tenía nada que ver con Racing, pero igual debí cargar, como todos los jugadores, con la mochila de tantos años sin títulos. Ahora me van a contratar de cualquier equipo que necesite salir de una mala”, resumía Mostaza. Quizá, como prometía la hinchada, se venga la estatua de Merlo.

Es verdad que desde lo estético este Racing estuvo lejos de ser brillante y no pudo soltar el festejo contenido hasta el último minuto del Apertura, pero esa es otra constante de los sufridos, casi una manera masoquista de gozar el triunfo. Es verdad que los errores arbitrales que lo favorecieron fueron muchos más que los que lo perjudicaron, pero ni así acumuló una ventaja tranquilizadora. Es verdad que tras las administraciones caóticas, la quiebra y el fideicomiso, la llegada de Blanquiceleste S.A. era bien vista por el establishment futbolístico, que destaca en esta vuelta olímpica de Chatruc, Estévez y compañía el éxito de la mano privada antes que el de Racing, y desea que el ejemplo cunda.


Todo esto es verdad, pero qué les importa. Con el grito final del gol de Loeschbor llegó el momento del abrazo sin tiempo. Se cruzaron las gambetas de Corbatta con la lucha a corazón abierto de Gustavo Costas. La elegancia de Federico Sacchi se mezcló con el temple del Coco Basile; Tucho Méndez reapareció para sumarse al festejo de Perfumo, Cejas, Maschio, el Panadero Díaz... Todos.
Ya no habrá ni cargadas, ni subestimación, ni simpatía. Para Racing empieza una nueva era. La era de reencontrarse con su grandeza.



martes, 26 de diciembre de 2017

El fútbol en Kiribati

Kiribati (pronunciado "Kíribas" en gilbertés), oficialmente la República de Kiribati (en inglés: Republic of Kiribati; en gilbertés: Ribaberikin Kiribati), es un archipiélago y país insular ubicado en la zona central oeste del océano Pacífico, al noreste de Australia. Está integrada por un grupo de 33 atolones coralinos y la isla volcánica de Banaba diseminados en un área de más de tres millones de kilómetros cuadrados. Entre ellos destaca Kiritimati (Isla Christmas), el atolón más grande del mundo y primer lugar poblado del planeta en dar la vuelta al calendario cada año.

Al igual que Tuvalu, está amenazado por la elevación del nivel del mar por causa del calentamiento global: un informe de la ONU de 1989 demostró que Kiribati sería uno de los primeros países en desaparecer.

Kiribati es independiente desde 1979 y se convirtió en miembro pleno de la ONU en 1999. Su capital y ciudad más poblada es Tarawa Sur. Allí se encuentra la Kiribati Islands Football Association (KIFA), órgano rector del fútbol en el país, y el Bairiki National Stadium, con capacidad para 2500 espectadores.

La población de 103 mil habitantes se reparte en el archipiélago, mitad al norte y mitad al sur de Ecuador, y atravesado también por la línea internacional de fecha: hasta el año 2000 (cuando el gobierno decidió adoptar una sola zona horaria) cruzar la nación significaba cambiar de día en día.

Selección de Kiribati
A diferencia de otras naciones del Pacífico, donde el rugby es el deporte mayoritario, en Kiribati son fuertemente aficionados al fútbol. Por eso, el principal objetivo es poder ingresar a la FIFA. Ya son miembro de la confederación de Oceanía e integran la ConIFA, pero el objetivo mayor pasa por Zúrich.

"Te mauri, te raoi ao te tabomoa" es un deseo que en el lenguaje gilbertense significa "salud, paz y prosperidad". Con este lema, cierra cada carta que Ioteba Redfern, presidente de la KIFA, envía periódicamente a la sede suiza de la FIFA para dar cuenta de fútbol en el país. El propósito de una década de insistencia es que finalmente el máximo organismo del fútbol mundial acepte a Kiribati.


El colega Stefano Fonsato (de Eurosport) dialogó con Redfern: "Si ingresamos a la FIFA tendríamos los fondos que nos permitirían construir una instalaciones mínimas para poder practicar fútbol dignamente. Pero puede ocurrir lo contrario: se darán las condiciones, pero también habrá demandas y se creará una enorme paradoja de la que es casi imposible salir", especifica el directivo.

A la FIFA le preocupa el hecho de que haya una cancha de fútbol en condiciones, pero de estos atolones a la par del nivel del mar, es imposible concebir un césped natural, sólo hay arena de coral. "Una solución -continúa Redfern- sería el campo de césped artificial (que no es reconocida oficialmente por la FIFA entre los requisitos de registro), pero ¿con qué dinero los construiríamos?". A diferencia de Gibraltar, las Islas Feroe o Guam, Kiribati es totalmente independiente y no cuenta con apoyo de otras naciones. Las empresas locales son muy pequeñas como para apoyar financieramente el proyecto.

Bairiki National Stadium
Pero Jake Kewley, DT de la selección, explica un problema aún mayor: la malnutrición. En Kiribati no hay cultivos, más allá de la palma de coco. Gran parte de la población es obesa o padece trastornos de la alimentación preocupantes. "Y esto también influye en el fútbol", dice.

A nivel local se juega cada año una liga. La primera de la que se tengan noticias se disputó en 1984. El torneo 2016 fue totalmente financiado por el gobierno de Taiwán, con el que Kiribati tiene relaciones diplomáticas debido a los derechos de pesca pagados por Taipei, además de las dos Coreas. Estos derechos son la única fuente de ingresos para la economía local, junto con algunas donaciones de Japón y Australia. El certamen es algo "desprolijo"con varios equipos mixtos entre hombres y mujeres, y muchos futbolistas que juegan descalzos. De un partido a otro los equipos se prestan los pocos juegos de camisetas disponibles y también comparten los botines.

Para cerrar, dos imágenes que emparentar al fútbol de Kiribati con la Argentina: una premiación en el estadio Bairiki en la que aparecen dos camisetas (no oficiales) de Boca Juniors y una escena en la que los protagonistas lucen casacas de la selección celeste y blanca.



lunes, 25 de diciembre de 2017

Jorge Valdano: Palabras mayores

Con la claridad conceptual que lo caracteriza, repasa el título mundial de 1986, analiza el presente del fútbol argentino, y pone el foco en Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Articulo publicado en ESPN Magazine, en enero de 2014.

Surgió en Newell's Old Boys como delantero (1973/75) y pegó el salto definitivo al fútbol español: jugó en Alavés (1975/79), Zaragoza (1979/84) y se consagró en el Real Madrid (1984/88), club con el que quedó identificado. Con la Selección Argentina disputó 22 partidos y dos mundiales: España ’82 y México ’86, donde alcanzó el máximo título de su carrera.

Como entrenador, dirigió al sorprendente Tenerife (1992/94), comandó el Real Madrid (1994/96) y realizó su última experiencia en el Valencia (1996/97). Poco después, su carrera estuvo abocada a la dirigencia deportiva en el Real Madrid, donde ocupó diferentes cargos, hasta 2011. Paralelamente, escribió libros y columnas en distintos diarios de España, y se desempeña como comentarista radial y televisivo para diversos medios españoles y mexicanos.

Puede hablar desde la autoridad de un campeón del mundo, pero más desde el análisis inteligente de quien es considerado, con justicia, un filósofo del fútbol.

Jorge Valdano, en primera persona:

LA GLORIA EN MÉXICO
Durante décadas, yo era uno de los pocos campeones del mundo en España y después de Sudáfrica salieron como hongos los campeones del mundo. Esperemos que después de Brasil 2014 no ocurra lo mismo.

El otro día estaba hablando con Ricardo Giusti y me decía que para ganar un Mundial, los astros tienen que estar alineados y, además, que ocurra durante un mes entero. O sea que hay un elemento vinculado al azar que también cuenta. Aquel de 1986 era un grupo muy maduro, que supo resolver los conflictos de una manera muy directa, en reuniones que fueron incluso muy violentas, agresivas, pero que nos ayudaron a purificar, a dejar todo ahí. Y yo creo que favoreció mucho la tranquilidad del grupo. Porque una convivencia de casi dos meses en situación de aislamiento se hace muy difícil si uno no tiene una relación muy clara, y hasta afectuosa con los compañeros.

Después de pasar a Uruguay, en octavos de final, el primero que me lo dijo fue Bochini: “El equipo se encontró”. Y efectivamente así era. Y eso que contra Uruguay e Inglaterra pasamos momentos difíciles, sobre todo en el segundo tiempo, cuando los rivales se nos animaban por imperativo del resultado, porque iban perdiendo y nos crearon situaciones complicadas. A partir de ahí todo el camino fue en bajada. El equipo fue ganando en confianza y llegamos a la final con la sensación de que éramos indestructibles. Esa frase de Bochini está bien; le puede servir a cualquier entrenador. Tiene que ver con que empiecen a aparecer las sociedades en el equipo, esas complicidades.

El transcurrir del ’86 fue un gran ejemplo, el equipo partió contra Corea del Sur sin saber que podría ganar ese partido y llegó a la final sin ninguna duda de que podía ser campeón del mundo.

EL FÚTBOL ARGENTINO Y LA SELECCIÓN
Se hace muy difícil cambiar muchos jugadores todos los años y encontrar una fisonomía, lograr un equipo competitivo. No es solo culpa del entrenador: los medios, con sus males de urgencia, suman presión; es algo que vivimos todas las semanas.

River y Boca no tienen más ni menos que otros equipos, pero sí el peso de sus camisetas. Eso preocupa a muchos entrenadores y es una presión extra para sus jugadores.

El fútbol argentino es claramente decadente. Todos gastan más de lo que ingresan y además se juega mal. Todo eso me parece un dato negativo. No estoy en condiciones de hacer un diagnóstico, pero esa referencia la recoge uno con cualquier hincha en la calle. No se juega bien, se ha igualado el fútbol para abajo. El fútbol argentino ha vendido dos campeonatos enteros al exterior. Todo eso no anima a pensar con optimismo.

Del lado de las selecciones, así como nos hacemos ilusiones con respecto a España, nos preocupamos por la Argentina, porque hay una regresión formativa. En estos momentos, la crisis no está de mitad de cancha hacia adelante, pero en otras partes de la cancha no tenemos tanto protagonismo. Tampoco en las selecciones menores. Ese es un dato muy preocupante. Yo lo asocio puntualmente al abandono de la pelota como eje del fútbol, como línea de flotación del juego.

Sería una injusticia que no consiguiéramos nada y aún más injusto sería echarle la culpa a Messi. Pero sería la misma injusticia que sufrió Holanda sin levantar una Copa del Mundo con Johan Cruyff en sus filas, o Alfredo Di Stéfano sin haber jugado un Mundial. A veces esas cosas ocurren, pero no nos anticipemos…

SOBRE MESSI Y RONALDO
Como pasa con todos los genios, Messi en su ámbito lo es. Quizás es el mejor genio del siglo XXI, dotado con una eficacia tremenda, gran precisión en velocidad, uno de esos jugadores que uno desea que le llegue la pelota, salvo que un esté trabajando en el Real Madrid, je, je... Entonces uno desea que no le llegue la pelota.

En mi elogio a Messi no hay implícito ningún tipo de crítica a Cristiano Ronaldo, a quien admiro muchísimo, entiendo que es un jugador con una ambición, con un sentido de la perfección que lo ha ayudado a progresar cada temporada, hasta se fabricó un cuerpo nuevo en los últimos años, en su deseo en convertirse en el mejor del mundo. Para mí eso tiene muchísimo valor y lo ha demostrado en esta temporada. No le permite a Messi ni la mínima debilidad porque cuando suceda, se lo come. Me parece que son dos jugadores diferentes, cada uno con sus condiciones: Messi le debe más a su papá y a su mamá; Cristiano, a su propio esfuerzo. Pero cada uno dio lo máximo. Muy pocas veces en la historia del fútbol hemos visto un duelo de esta categoría.

Messi pide la pelota con voracidad, y si faltan pocos minutos para terminar el partido la pide con más voracidad aún. Ahí se ve la presencia de un líder. Messi intimida a los adversaros y les aporta confianza a sus compañeros. No hay líder más grande en este momento. Ahora cuando termina el partido seguramente habrá otro personaje, quizá sea Mascherano, que tomará el relevo con un liderazgo más social. Pero el liderazgo técnico de Messi es hasta más abusivo.

viernes, 22 de diciembre de 2017

El fútbol y la Navidad: FC Santa Claus

En cada diciembre los chicos de diferentes geografías sueñan con su llegada, para despertar entre regalos y sonrisas. Pero, ¿cómo iba a estar ajeno al fútbol un personaje mundialmente conocido como Papá Noel? Experto en elegir balones (el mejor regalo para cualquier niño), Santa Claus decidió fundar su propio club y en su país, cerca del Polo Norte.

Por PABLO ARO GERALDES

En 1992, la compañía Rovaniemen Reipas fue testigo de la fundación y la primera sede. La RoRe, como se conocía a la empresa con sede en Rovaniemi, Finlandia, se unió fuertemente al club, al que llamaron Rovaniemen Lappi (Laponia).


Enseguida el club cambió su nombre por FC Santa Claus y en 1993 jugó sus primeros partidos. Hoy milita en la Kakkonen, el tercer escalón del fútbol finlandés detrás de la Veikkausliiga y la Ykkönen. También participa en la Suomen Cup, la Copa de Finlandia.
Juega sus partidos en el modesto estadio Keskuskenttä, de césped artificial y con capacidad para 4.000 personas.


El FC Santa Claus y su foto puertas adentro, por el intenso frío del Polo Norte. Y, claro, no podía faltar el mismísimo Papá Noel.


Su entrenador se llama Jari Alamäki y todos sus jugadores son finlandeses.
La temporada del fútbol se realiza de marzo a octubre, por razones climáticas. Para la Navidad, el termómetro puede marcar -30°C y la mínima registrada cayó hasta los 45 grados bajo cero. Sin embargo, el verano del hemisferio norte le regala a la ciudad de Rovaniemi un bonito fenómeno: el Sol de Medianoche, que puede ser observado desde el 6 de junio al 7 de julio.


¡No dejes de creer!

¡Feliz Navidad!

Papá Noel en Argentina, España y la mayoría de los países de América Latina, donde también lo llaman Santa Claus o San Nicolás. Pero, ¿A quién esperan los niños la noche del 24 de diciembre en cada país? Así lo conocen: Viejito Pascuero (Chile), Papai Noel (Brasil), Babbo Natale (Italia), Weihnachtsmann (Alemania), Pai Natal (Portugal), Père Noël (Francia), Olentzero (País Vasco), Kerstman (Holanda), Father Christmas (Australia y Nueva Zelanda), Siôn Corn (Gales), Daidí na Nollag (Irlanda), Дядо Коледа (Bulgaria), Julenissen (Noruega), Jultomten (Suecia), Noel Baba (Turquía), Санта-Клаус (Rusia), Дід Мороз (Ucrania), Mikulás (Hungría), Christkind (Suiza), Дедa Мрaз (Serbia y Macedinia), Moș Crăciun (Rumania y Moldavia), Jólasveinn (Islandia), Babagjyshi i Krishtlindjeve (Albania), Sinterklaas (Sudáfrica), بابا نويل (árabe), Ông già Noel (Vietnam), サンタさん、サンタクロース (Japón), 산타 클로스 (Corea), 聖誕老人 (China), Aýaz baba (Turkmenistán), Christkind (Austria), Svatý Mikuláš (República Checa), თოვლის ბაბუა (Georgia), Święty Mikołaj (Polonia), Senis Šaltis (Lituania), Ziemassvētku vecītis (Letonia), Jõuluvana (Estonia), Άγιος Βασίλης (Grecia y Chipre), סנטה_קלאוס (Israel), Julemanden (Dinamarca), Djed Mraz (Croacia), Djeda Mraz (Bosnia y Hercegovina), Ձմեռ Պապիկ (Armenia). Finalmente, en Finlandia, tierra del FC Santa Claus, también lo llaman Joulupukki.

jueves, 21 de diciembre de 2017

1914 - La tregua de Navidad

Hace un siglo, el fútbol le regalaba a la humanidad una de sus historias más conmovedoras.

Se dio en el marco de un breve alto el fuego no oficial entre el Imperio Alemán y las tropas británicas apostadas en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial durante la Navidad de 1914. La tregua comenzó el 24 de diciembre cuando los alemanes empezaron a decorar sus trincheras y luego entonaron el villancico "Stille Nacht" (Noche de paz). Los británicos respondieron con otros villancicos en inglés. Ambos lados continuaron el intercambio gritando saludos de Navidad los unos a los otros. Pronto se encontraron en la tierra de nadie, donde intercambiaron pequeños regalos: whisky, cigarrillos, etc.

La artillería en esa región permaneció en silencio toda esa noche. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados desde detrás de las líneas y enterrados. Se condujeron ceremonias de entierro con soldados de ambos lados llorando las pérdidas juntas y ofreciéndose su respeto.
En medio de esa tregua no pactada en las trincheras de Flandes, se improvisó un partido de fútbol entre las fuerzas enemigas. Hay cartas que reseñan que los alemanes ganaron 3-2. Claro, el resultado fue lo de menos.
ilustración (no corresponde a estos hechos narrados)


Un siglo después el presidente de la UEFA, Michel Platini, inauguró el monumento en Ploegsteert cerca del antiguo frente de batalla en Bélgica. "Quiero homenajear a los soldados que hace cien años expresaron su humanidad jugando juntos al fútbol. Ellos escribieron un capítulo en la construcción de la unidad europea y que son un ejemplo a seguir por las jóvenes generaciones de hoy", señaló.


El historiador galés Mike Dash explicó en 2011 que "hay muchas evidencias de que en aquella Navidad se jugaron varios partidos -en su mayoría entre soldados de la misma nacionalidad- pero en al menos en tres o cuatro lugares se dio entre las tropas de los ejércitos enemigos". Una carta escrita por un médico adjunto a la Rifle Brigade, publicada en The Times el 1 de enero de 1915, informó: "un partido de fútbol ... jugado entre ellos y nosotros frente a la trinchera". Entre esos partidos, se incluye uno entre el 133rd Royal Saxon Regiment frente a "tropas escocesas", como los protagonistas de esta historia. Luego se sumaron muchos elementos de ficción, cuando el poeta y escritor británico Robert Graves reconstruyó los hechos y los publicó en 1962. En su versión se da como válido el resultado 3-2 a favor de los germanos.

Otro partido se jugó en el sector de Argyll y las Sutherland Highlanders. "Ese juego se dio entre las líneas y las trincheras", según una carta publicada por el Glasgow News, y los escoceses ganaron 4-1.

Albert Wynn, lugarteniente del Royal Field Artillery escribió sobre un partido entre un equipo alemán (descripto como "Prussians and Hanovers") jugado cerca de Ypres, localidad próxima a la frontera entre Bélgica y Francia. The Lancashire Fusiliers, apostados cerca de Le Touquet, en la costa norte francesa, enfrentaron a los teutones usando una lata de ración de picadillo de carne como pelota. Para conmemorar estos partidos, la Premier League planea terminar una cancha de fútbol en Ypres.

Después de la lectura, la voz inconfundible de Paul McCartney en "Pipes of peace":



martes, 19 de diciembre de 2017

19 de diciembre de 1971

El 19 de diciembre de 1971, el estadio Monumental de Núñez fue protagonista de la apasionante semifinal del Torneo Nacional entre los dos grandes de Rosario: Central y Newell's. Los Canallas vencieron 1-0 con un legendario gol de palomita de Aldo Pedro Poy.

Tres días después, Rosario Central derrotaba 2-1 a San Lorenzo en el Parque Independencia y conquistaba el primer título de AFA de su historia, pero en el corazón de los hinchas la victoria en aquella semifinal contra el clásico y eterno rival sería el momento más recordado. Inolvidable. La fecha histórica del 19 de diciembre de 1971 inspiró al genial Roberto Fontanarrosa, Canalla de alma, a titular uno de sus cuentos más brillantes.

Es una ficción que gira en torno al partido real. Trata la historia del Viejo Casale, quien nunca en su vida había visto perder a Central en un clásico contra Newell's Old Boys. Ante la importancia del partido, un grupo de amigos del hijo de Casale decide invitarlo a viajar a Buenos Aires con ellos. Los muchachos estaban seguros que Casale era un talismán, pero el viejo se niega a acompañarlos alegando una enfermedad del corazón. Ante esta negativa, la barra de amigos centralistas decide planear un secuestro y llevar engañado a Casale al Monumental.

Lo que sigue es tan desopilante como el comienzo. Pero ningún resumen se acercará a la narración gloriosa del Negro Fontanarrosa. Aquí se puede leer el cuento completo.

La formación del 19/12/1971. Arriba: Mario Killer, Norberto Menutti, Aurelio Pascuttini, Ángel Landucci, Alberto Fanesi y Jorge José González. Abajo: Ramón César Bóveda, Carlos Aimar, Aldo Pedro Poy, Carlos Colman y Roberto Gramajo. DT: Ángel Labruna.
Además de la lectura, se puede disfrutar del cuento narrado por la voz inconfundible de Alejandro Apo:




lunes, 18 de diciembre de 2017

Estadio Centenario, monumento del fútbol mundial

Artículo publicado en FIFA Magazine, en enero de 2008
Por PABLO ARO GERALDES

Hacia mediados de los años ’20 el fútbol ya era tremendamente popular en Uruguay, campeón olímpico en 1924 y 1928. Cuando el Congreso de la FIFA celebrado en Barcelona en 1929 otorgó al pequeño país sudamericano la organización del Primer Campeonato Mundial de fútbol se tuvo que apurar un proyecto largamente ambicionado: construir un gran estadio en Montevideo, la capital. Había solamente 14 meses por delante, todo fue vertiginoso. Se otrogó el terreno en el Parque de los Aliados y en pocas semanas el arquitecto Juan Scasso diseñó un revolucionario estadio circular y no rectangular como la mayoría de los de Europa. El 1º de febrero de 1930 comenzaron las obras y se trabajó durante las 24 horas para llegar a tiempo. Por las noches, enormes reflectores iluminaban a los operarios. Pero a medida que el otoño avanzaba el frío recrudecía y semanas enteras de lluvias obligaban a paralizar las obras.

El 18 de julio Uruguay festejaba el primer siglo de su Constitución. Para ese día estaba previsto el debut de su selección, ante Perú, pero el torneo debía empezar el 13 y el clima impidió la finalización de la construcción. Por eso Francia y México debieron dar comienzo a la historia de la Copa Mundial en la modesta canchita de Peñarol, con tribunas de madera. Paralelamente, Estados Unidos y Bélgica debutaban en el Parque Central, reducto de Nacional. Mientras, un diario alarmaba sobre el apuro de las obras para terminar el gran estadio: “el cemento aún estará fresco y hay peligro de derrumbe”.

Durante toda la noche del 17 estufas y braseros secaron el césped para que estuviera listo. El día del Centenario llegó y unas 80 mil personas desbordaron a los anonadados acomodadores sin experiencia y colmaron las tribunas que fueron bautizadas Colombes, Amsterdam (por los dos torneos olímpicos ganados), América y Olímpica, coronada esta por la bellísima Torre de los Homenajes. A las 14:30 Uruguay y Perú hicieron rodar el balón donde hacía solamente 8 meses había un gran parque de paseo. A los 20 minutos de la segunda mitad Héctor Castro disparó desde fuera del área y venció al arquero inca Jorge Pardón. Fue el primer gol de la historia del Estadio Centenario y la victoria celeste por 1-0.

El 30 de julio de 1930 Uruguay vencía a Argentina 4-2 y
conquistaba el primer Campeonato Mundial. Castro
marca el cuarto gol uruguayo ante un Centenario repleto.
Con el mismo vértigo con el que se construyó, se desarrolló el torneo. Doce días después de su inauguración, sus gradas eran testigo de la final. Uruguay venció a Argentina 4-2 y levantó la Copa Mundial ante la colosal torre de cien metros. Uruguay, un país que no llegaba a los dos millones de habitantes, le repetía al planeta, como en 1924 y 1928, que en el football era el mejor.

JOYA SUDAMERICANA
Históricamente el fútbol uruguayo era en realidad el fútbol montevideano. Así el Centenario se asentó como “el” estadio por excelencia. El 28 de septiembre de ese 1930 alojó su primer clásico, en el que Peñarol derrotó a Nacional 1-0.

Era el gran teatro de los uruguayos... y más. Mientras Europa sufría el desangramiento de la Segunda Guerra Mundial, Sudamérica seguía la fiesta del fútbol. En 1942 el Centenario fue sede del Campeonato Sudamericano. Con el récord de siete países participantes, Argentina aplastó a Ecuador 12-0, en el que hoy sigue siendo el score más abultado de la historia de la Copa América. Además, Herminio Masantonio logró el récord de 3 goles en sólo 8 minutos al marcar a los 20, 21 y 28 del segundo tiempo. Pero en la final, como en 1930, Uruguay volvió a celebrar sobre los argentinos con dos nombres que ocho años después le darían al país la gloria máxima en el Maracaná: Obdulio Varela y Schubert Gambeta.

En 1956 volvió a jugarse allí el Sudamericano, con todos partidos nocturnos, y otra vez fue Uruguay quien se impuso en el último partido a Argentina 1-0. El resultado rompía una tremenda racha argentina, ya que hasta entonces su última derrota por Copa América había sido aquella final de 1942.
Otro hito del estadio se plantó el 19 de abril de 1960, cuando Peñarol goleó 7-1 a Jorge Wilstermann, de Bolivia... era el primer partido de la historia de la Copa Libertadores, el principal certamen sudamericano de clubes. Esa tarde el ecuatoriano Alberto Spencer (máximo goleador de la historia del torneo) anotó 4 tantos. Peñarol fue campeón y el 3 de julio inauguró en el Centenario una nueva historia, la de la Copa Intercontinental. Ese día la visita de Real Madrid con Di Stéfano, Puskas y compañía logró el récord de entradas vendidas en el estadio: 71.872.

EL CLÁSICO Y LA CELESTE
Entre sus míticas tribunas se coronaron 7 campeones de la Libertadores: Estudiantes de La Plata, Peñarol, Independiente, Boca Juniors, Nacional (2 veces) y Flamengo. Por su césped pasaron los grandes nombres del gol en Sudamérica, además de Spencer: los uruguayos Fernando Morena, Pedro Rocha y Julio César Morales, los argentinos Daniel Onega y Luis Artime o los brasileños Pelé y Jairzinho.

En 1967 volvió a la rutina: fue la cancha donde se jugaron todos los partidos de la Copa América, trofeo que nuevamente quedó en Montevideo. ¿El partido final? Otra costumbre: festejar ante Argentina.

A fin de 1980, para celebrar los 50 años de la primera Copa Mundial, el Centenario hospedó la Copa de Oro de Campeones Mundiales, conocida como Mundialito, que reunió a todos ganadores menos a Inglaterra, que fue suplantada por Holanda. Diego Maradona era ya la máxima estrella del planeta, pero el trofeo se quedó nuevamente en casa: en la final Uruguay venció a Brasil 2-1.
El 18 de diciembre de 1982, el Comité Ejecutivo de la FIFA, lo declaró “Monumento Histórico del Fútbol Mundial”, y el 18 de julio del año siguiente se colocó una placa conmemorativa.

Peñarol-Nacional, el clásico uruguayo.
En octubre de 2008 se cumplirán 20 años de la última victoria uruguaya en la Copa Libertadores. Los clubes sufren la crisis del fútbol nacional que obliga a la exportación de la estrellas que cada año surgen en este próspero país. Las alegrías de las gradas quedaron reducidas a los coloridos clásicos entre Peñarol y Nacional, la única oportunidad de llenarlas, más allá de la Selección. Y fue La Celeste la que ofreció el último gran festejo, la conquista de la Copa América 1995. Pasaron más de doce años, sin embargo todo se atesora bajo el hormigón histórico. En su interior el Museo del Fútbol es una visita ineludible para todo aquel que pase por Montevideo.

Entre sus tribunas resuena el eco de mil gritos de gol. Desde aquellos cuatro de Dorado, Cea, Iriarte y Castro que le dieron a Uruguay su primera Copa Mundial hasta los más recientes de Francescoli, Recoba y Forlán están aquí, a orillas del Río de la Plata. Pasado y futuro; historia y sueños, como el de albergar la Copa Mundial 2030. El Centenario trasciende lo nacional. Es más que un estadio montevideano o uruguayo. Es patrimonio de toda Sudamérica... Es una joya mundial.

EL ESTADIO
Nombre: Estadio Centenario
Dirección: Av. Ricaldoni s/n - Parque Batlle y Ordoñez - Montevideo, Uruguay
Construido: 1930
Última remodelación: 2001
Aforo total: 76.609
Propietaria: Intendencia Municipal de Montevideo
Alberga: partidos internacionales y locales de gran trascendencia

sábado, 16 de diciembre de 2017

Historial de la Copa Intercontinental / Mundial de Clubes

La Copa Mundial de Clubes de la FIFA es el torneo más importante del planeta a nivel de clubes, organizado por la propia FIFA desde el año 2000 (la segunda edición se programó para 2001, luego se pospuso hasta 2003 y finalmente se canceló) El torneo volvió en 2005, en un nuevo formato de 6 equipos con la participación de seis campeones continentales. En 2007, el torneo se aumentó a un formato de 7 clubes, con la inclusión de club del país anfitrión.
Sin embargo, el torneo toma como antecedentes oficiales a la Copa Intercontinental europeo-sudamericana que se jugó desde 1960 a 2004. Hasta 1979 se jugaba con una final a ida y vuelta (y un tercer partido de ser necesario); desde 1980, con el patrocinio de la automotriz japonesa Toyota, la final se disputó en Tokio, a partido único.
Sumando ambos trofeos, Real Madrid es el club que más veces se coronó: 6; seguido por Milan (4) y varios con 3: Barcelona, Bayern München, Internazionale, São Paulo, Boca Juniors, Nacional y Peñarol.

TODOS LOS CAMPEONES 
Año - Campeón de la Copa Intercontinental
1960 Real Madrid
1961 Peñarol
1962 Santos
1963 Santos
1964 Internazionale
1965 Internazionale
1966 Peñarol
1967 Racing
1968 Estudiantes de La Plata
1969 Milan
1970 Feyenoord
1971 Nacional
1972 Ajax
1973 Independiente
1974 Atlético de Madrid
1975 no se disputó
1976 Bayern München
1977 Boca Juniors
1978 no se disputó
1979 Olimpia
1980 Nacional
1981 Flamengo
1982 Peñarol
1983 Grêmio
1984 Independiente
1985 Juventus
1986 River Plate
1987 Porto
1988 Nacional
1989 Milan
1990 Milan
1991 Crvena zvezda
1992 São Paulo
1993 São Paulo
1994 Vélez Sarsfield
1995 Ajax
1996 Juventus
1997 Borussia Dortmund
1998 Real Madrid
1999 Manchester United
2000 Boca Juniors
2001 Bayern München
2002 Real Madrid
2003 Boca Juniors
2004 Porto

Año - Campeón del Campeonato Mundial de Clubes
2000 Corinthians

Año - Campeón de la Copa Mundial de Clubes
2005 São Paulo
2006 Internacional
2007 Milan
2008 Manchester United
2009 Barcelona
2010 Internazionale
2011 Barcelona
2012 Corinthians
2013 Bayern München
2014 Real Madrid
2015 Barcelona
2016 Real Madrid
2017 Real Madrid

Real Madrid, el último campeón.

CAMPEONES POR PAÍSES
España - 10
Brasil - 10
Argentina - 9
Italia  - 9
Uruguay - 6
Alemania - 4
Holanda - 3
Portugal - 2
Inglaterra - 2
Yugoslavia - 1
Paraguay - 1

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Historial de la Copa Sudamericana

La Copa Sudamericana es un segundo torneo internacional de clubes en importancia organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol y tiene cuatro antecesoras: Supercopa Sudamericana, Copa Conmebol, Copa Mercosur y Copa Merconorte.

De la Copa Conmebol toma el formato (eliminación directa en todas sus instancias) y sistema de clasificación en las ligas (con la diferencia que a ésta no iban los campeones y subcampeones). De la Supercopa Sudamericana: se le asemeja por la importancia internacional de los equipos que competían en la misma, en cuyo caso todos eran ex-campeones de América. De las Copas Mercosur y Merconorte imitó el contar con la participación de equipos invitados de prestigio del subcontinente (hasta la edición 2009).

El campeón disputa la Recopa Sudamericana contra el ganador de la Copa Libertadores de América, y la Copa Suruga Bank contra el campeón de la Copa J. League. Fue ganada 8 veces por clubes argentinos, 3 por brasileños y una vez por equipos de Perú, México (invitado), Ecuador, Chile y Colombia. Boca Juniors e Independiente, ambos de Argentina, son los únicos que la ganaron en dos oportunidades.

Independiente, el último campeón.
HISTORIAL
Año - campeón
2002 San Lorenzo de Almagro
2003 Cienciano
2004 Boca Juniors
2005 Boca Juniors
2006 Pachuca
2007 Arsenal
2008 Internacional
2009 LDU
2010 Independiente
2011 Universidad de Chile
2012 São Paulo
2013 Lanús
2014 River Plate
2015 Independiente Santa Fe
2016 Chapecoense (*)
2017 Independiente

(*) Fue declarado campeón luego del accidente aéreo previo a la final con Atlético Nacional.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Estampillas mundialistas

La Copa Mundial de fútbol siempre trascendió lo estrictamente deportivo para convertirse en un acontecimiento que envuelve a toda la sociedad. Este es un breve recorrido por la historia de los mundiales ilustrado con sellos postales de diferentes países del mundo.
Muchas de las imágenes pertenecen al blog Álbum de Estampillas, de Pablo Echevarría.

Por PABLO ARO GERALDES

URUGUAY 1930
La idea de Jules Rimet tomó forma de Campeonato Mundial en 1930 y, como había ocurrido ya en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el máximo escalón del podio fue para Uruguay.
Montevideo construyó en 9 meses el magnífico estadio Centenario, ya que festejaba los 100 años de la Constitución de 1830, y allí venció en una final 100% rioplatense a los argentinos.

ITALIA 1934
Bajo la inquisidora mirada de Benito Mussolini, Italia tenía que ganar su mundial. Y lo hizo, derrotando en la final a Checoslovaquia. La Squadra Azzurra que hacía el saludo fascista antes de cada partido, se reforzó con cuatro argentinos: Luis Monti, Raimundoi Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría.

FRANCIA 1938
El Mundial se iba a hacer en la Argentina pero volvió a tener sede europea. En disconformidad, los sudamericanos desistieron: sólo jugó Brasil. Y en medio de una Europa convulsionada que ya olía a pólvora, los italianos volvieron a quedarse con el trofeo tras derrotar a Hungría. Austria, que era el mejor equipo del mundo, había sufrido la anexión a la Alemania de Hitler y sus cracks del Wunderteam fueron obligados a vestir la camiseta con la swastika.

BRASIL 1950
La fiesta se montó con el escenario mais grande do mundo, el estadio Maracaná: todo estaba preparado para ver a Brasil campeón mundial. Pero el orgullo y la garra de once uruguayos pudieron más que la multitud interminable y se llevaron la Copa que desde ese año llevó el nombre de su creador: Jules Rimet. Fue el histórico Maracanazo.
Argentina, que tenía la generación de futbolistas más brillantes de su historia, no participó por decisión propia.

SUIZA 1954
Argentina tampoco asistió al primer Mundial televisado. A excepción de otro gran torneo de los uruguayos, casi toda la Copa fue regida por los europeos, que impusieron su mayor poderío físico. El mejor equipo era Hungría, pero en la final de Berna cayó ante Alemania Federal: la mecánica germana se impuso a los violines magyares.

SUECIA 1958
El regreso de Argentina a la competición derivó en "el desastre de Suecia". La celeste y blanca sucumbió ante la preparación física de los europeos, pero Brasil y fútbol lujoso pudo más que los atletas. Claro, tenía a un garoto de 17 años que deslumbró al mundo: hacía lo que quería con la pelota, y el balón le obedecía. Su documento dice que se llama Edson Arantes do Nascimento, pero desde ese año el planeta lo idolatró con cuatro letras: Pelé.

CHILE 1962
Después del terremoto más devastador de la historia, Chile se levantó de sus ruina para darle la bienvenida al mundo. Pero en el césped no hubo cortesías: fue el Mundial más violento de la historia; los lesionados se contaron por decenas. Argentina volvió a despedirse en la primera ronda y la final de Santiago vio de nuevo un choque de estilo: la potencia de Checoslovaquia vs. el samba de Brasil. Y otra vez hubo carnaval.

INGLATERRA 1966
Un siglo después de haber inventado el jugo más maravilloso del mundo, los ingleses montaban la fiesta mundialista en casa. Y no se les escapó ningún detalle: para que esa fiesta sea tal, tenían que ganar la Copa. Y lo hicieron después de eliminar con polémica a la Argentina, despachar al Portugal de Eusebio y derrotar a Alemania Federal en la final disputada en un Wembley repleto. ¿Que el gol de Hurst no fue? Eso quedará para la historia, porque el trofeo se quedó en Londres.

MÉXICO 1970
El imponente estadio Azteca estaba recién construido y no era un marco para cualquiera. Quizá por eso, Brasil jugó el fútbol más fantástico visto hasta entonces, con un quinteto formado por Gérson, Jairzinho, Tostão, Pelé y Rivelino que enamoró a los fanáticos de todas las geografías. Fue demasiado para Italia en la final, y con la consagración majestuosa de Pelé llegó el tricampeonato, lo que le dio a Brasil el derecho de conservar la Copa Jules Rimet para siempre.

ALEMANIA FEDERAL 1974
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: el Mundial del '74 sirvió para la conquista germana de la nueva Copa FIFA, pero en el corazón de los aficionados quedó para la eternidad la "Naranja Mecánica" de Holanda, un equipo que hizo del fútbol un arte, que conjugó estética con velocidad y le sumó definición. En la final jugada en Múnich cayó ante el anfitrión, pero se ganó una página dorada en la historia del fútbol.

ARGENTINA 1978
En medio de la dictadura, Argentina celebró la Copa del Mundo con un equipo excepcional comandado por César Luis Menotti. En un clima fuertemente militarizado, la FIFA miró para un costado y se sumó a la fiesta del pueblo que celebró ruidosamente cada victoria celeste y blanca. En la final disputada en el estadio Monumental de Buenos Aires, Kempes y compañía pudieron más que la poderosa Holanda y saldaron una deuda que el fútbol argentino tenía con su rica historia.

ESPAÑA 1982
¿Se puede dar nada y recibir todo? Suena injusto, y esa fue la sensación que perduró luego de que Italia se alzara con la copa luego de vencer a Alemania Federal en la final llevada a cabo en Madrid. El campeonato había tenido muy buen fútbol, tribunas emocionadas, partidos inolvidables, pero el campeón fue un equipo de juego apagado, mezquino y oportunista.
Argentina, todavía golpeada por la Guerra de Malvinas, se despidió en la segunda ronda.

MÉXICO 1986
¿Lo habrá sabido algún ancestro azteca? Porque al estadio de la capital mexicana no le alcanzó con ser testigo de la coronación de Pelé: 16 años después volvió a sacudirse con un nuevo genio del fútbol mundial, también llegado desde el sur: Diego Maradona. Bajo su luz, Argentina fue todopoderosa, humilló a los ingleses, enloqueció a su gente y en una tarde de junio volvió a reencontrarse con la amada Copa al derrotar a Alemania Federal.

ITALIA 1990
Extraña paradoja: el país del arte, la estética y la belleza juega el fútbol más aburrido y calculador del planeta. Y así fue también todo el torneo. Pocos goles, desempates por penales y una final en Roma repetida a la de cuatro años atrás. Pero esta vez los germanos pudieron más que la apagada y golpeada selección argentina, a la que no le alcanzaron los destellos de Maradona y las manos mágicas de Sergio Goycochea.

ESTADOS UNIDOS 1994
El fútbol se disfrazó de soccer y viajó a USA para vivir su "sueño americano". Como en 1970, la final la jugaron brasileños e italianos. Romario de un lado, Baggio del otro, hacía presagiar una definición vibrante en Pasadena, cerca de Los Angeles, pero no: el 0-0 no se rompió y por primera vez una Copa se definió desde el punto del penal. La puntería de Brasil hizo posible el tetracampeonato, mientras Argentina todavía lloraba la suspensión de Maradona por dopping.

FRANCIA 1998
Por suerte la belleza de París contagió a su selección, que desplegó un fútbol armonioso, atractivo y a la vez efectivo. Holanda se vengó de Argentina en los cuartos de final, pero a la final llegaron los dos mejores: Francia y Brasil. Si los galos soñaban ser campeones del mundo, tenían que demostrar que podían ante el equipo más temido, y con los destellos de un Zidane superlativo pusieron de rodillas al gigante verdeamarelo.

JAPÓN/COREA DEL SUR 2002
El primer Mundial en suelo asiático dejó un sabor amargo para los argentinos: fueron como candidatos y se volvieron en primera ronda, con el ego pisoteado. La tecnología japonesa competía con la coreana, era un torneo de lujo, pero el fútbol lo pusieron los de siempre. Y en la final, en Yokohama, Brasil superó a Alemania y sumó su quinta conquista.

ALEMANIA 2006
Ronaldo confirmó su endiablada capacidad y goleadora pero Francia se despertó y eliminó a Brasil, mientras Italia resurgía de su juego anodino y terminaba con el milagro alemán. Así, en la imponente final disputada en Berlín, el arte francés igualó con el eficacia italiana y tuvieron que llegar a los penales, donde los ragazzi de Cannavaro sumaron su cuarta estrella.

SUDÁFRICA 2010
Por primera vez el continente negro fue escenario de la fiesta del fútbol en un Mundial récord: de participantes desde la eliminatoria, de televidentes, de patrocinadores, de millones de dólares... La tierra de Nelson Mandela vio a España conseguir su primera Copa y dejó imágenes inolvidables.

BRASIL 2014
La Copa del Mundo se puso por 20ma vez en juego en el país más futbolero del planeta. Por tercera vez alemanes y argentinos definieron la supremacía y el trofeo se fue para Berlín. Para la ocasión, el correo oficial brasileño diseñó una serie de estampillas especiales para las postales que se enviaron durante la Copa del Mundo:

RUSIA 2018
El país más grande del planeta se apresta a recibir su Copa del Mundo. Símbolos históricos de la Rusia de los zares, de los años de la Unión Soviética y de la moderna nación del siglo XXI conviven en los diseños. Se viene un Mundial maravilloso y el correo ruso está a la altura del acontecimiento: